El Coaching se ha convertido en una competencia esencial en el liderazgo del siglo XXI, cada vez son más las organizaciones que toman consciencia de la importancia de que sus directivos promuevan una cultura de coaching con el fin de desarrollar empresas flexibles, eficaces y con potencial de aprendizaje y capacidad de cambio.

Un entorno laboral globalizado y en permanente cambio exige a los profesionales integrarse en equipos de trabajo multidisciplinarios y multiculturales. Lograr esto supone el despliegue de competencias relacionales y conversacionales a través del coaching, que permitan construir equipos sólidos trabajando en una misma dirección. Diseñar conversaciones que movilicen a la acción y al compromiso y que actúen a su vez como catalizador del talento, supone una competencia básica del liderazgo moderno conseguida a través del coaching.

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